El año que se va, y como siempre, sin preguntarnos y sin explicarnos nada. No nos explica el por qué de las desilusiones, de los nuevos y cada vez más dolorosos fracasos. Tampoco nos da tiempo de agradecerle los triunfos que nos trajo, los buenos ratos, lo que ganamos y lo que perdimos. De nuestra larga lista de propósitos, cumplimos uno o dos, máximo tres, pero nada más.
Somos humanos y no podemos detener el tiempo. Cada año nos trae nuevas cosas, buenas y (caraxo) también malas. Cada vez más experiencia, cada vez menos juventud, cada vez más kilos, cada vez menos paciencia, cada vez más nostalgia, cada vez menos tiempo.
Más tardamos en comer doce uvas que en perder nuestras esperanzas y nuestros ánimos para hacer cumplir los deseos que pedimos. Más tardamos en cenar la última noche del año, que en olvidar qué rayos fue lo que pedimos.
Así, este año hubo amor, desamor, salud, enfermedades, humo blanco, ejecuciones, hombres, mujeres, maestros, amigos, enemigos, pecados, exoneraciones, rezos... nos faltaron muchas cosas por tener y otras tantas por hacer... pero gracias a Dios lo que nunca nos falta es la esperanza de que el próximo año sea mejor que este.
Gracias 2006...
¡Bienvenido 2007!
domingo, diciembre 31, 2006
lunes, diciembre 11, 2006
La Decepción
A veces la decepción llega en formas extrañas. Llega cuando menos la esperamos, y duele como si fuera siempre la primera vez que llegara. Nos decepcionan personas que pensamos que siempre estarían ahí, al lado nuestro, y que jamás nos traicionarían. Nos decepcionan sus actos.
La decepción está en todos lados, a todos niveles. Llega, por ejemplo, cuando vemos que los nuevos capítulos de Los Simpson, nuestro programa favorito por años, ahora son una basofia, y que las nuevas voces que ostentan los personajes sólo hacen más rápido y cruel el desencanto.
Llega cuando en las noticias te enteras de lo que dijo un tarado diputado del PAN sobre la UNAM, alegando que era "chafa" y sus alumnos unos "burros", razones suficientes para "bajarle el presupuesto" a una de las cien mejores universidades del mundo.
Llega cuando vemos el fraude personificado en una banda presidencial.
Llega cuando ves que el que siempre fue tu gallo, empieza a comenter tontería tras tontería, y no por culpa directa de él, sino de la gente de la que se rodea.
Llega cuando alguien que creías incondicional, te da la espalda por dinero... sólo por maldito dinero.
Llega cuando una oportunidad que parecía segura, se nubla hasta volverse humo en las manos.
Llega cuando te das cuenta de que la persona que has amado durante tanto tiempo, nunca estará junto a ti.
Llega cuando te decepcionas de ti mismo, al ver que las cosas más pueriles te decepcionan.
Sin embargo, lo importante es reponerse de las decepciones, ya que sólo son topes en el camino de tu vida, que tú sabes si pasar rápido o lento, si los cruzas con estilo o de plano te ponchan una llanta.
La decepción está en todos lados, a todos niveles. Llega, por ejemplo, cuando vemos que los nuevos capítulos de Los Simpson, nuestro programa favorito por años, ahora son una basofia, y que las nuevas voces que ostentan los personajes sólo hacen más rápido y cruel el desencanto.
Llega cuando en las noticias te enteras de lo que dijo un tarado diputado del PAN sobre la UNAM, alegando que era "chafa" y sus alumnos unos "burros", razones suficientes para "bajarle el presupuesto" a una de las cien mejores universidades del mundo.
Llega cuando vemos el fraude personificado en una banda presidencial.
Llega cuando ves que el que siempre fue tu gallo, empieza a comenter tontería tras tontería, y no por culpa directa de él, sino de la gente de la que se rodea.
Llega cuando alguien que creías incondicional, te da la espalda por dinero... sólo por maldito dinero.
Llega cuando una oportunidad que parecía segura, se nubla hasta volverse humo en las manos.
Llega cuando te das cuenta de que la persona que has amado durante tanto tiempo, nunca estará junto a ti.
Llega cuando te decepcionas de ti mismo, al ver que las cosas más pueriles te decepcionan.
Sin embargo, lo importante es reponerse de las decepciones, ya que sólo son topes en el camino de tu vida, que tú sabes si pasar rápido o lento, si los cruzas con estilo o de plano te ponchan una llanta.
lunes, noviembre 27, 2006
lunes, noviembre 20, 2006
La musa fría
La musa fría,
la que no puede despertar
como se debe
a mis ansias de crear.
La musa fría
ya no me comprende
ni me hace entender
que no me quiere.
La musa fría
inspiró estas líneas
que son tan ciertas
como sus mentiras.
la que no puede despertar
como se debe
a mis ansias de crear.
La musa fría
ya no me comprende
ni me hace entender
que no me quiere.
La musa fría
inspiró estas líneas
que son tan ciertas
como sus mentiras.
viernes, noviembre 17, 2006
martes, noviembre 14, 2006
Ella lo sabe
Ella sabe que la quiero,
Sabe que por ella deliro,
Que por ella me muero,
Que me tiene en el piso
Besando los pasos que da.
Ella sabe que la adoro,
Lo que he hecho por su amor,
También sabe que ella es todo,
Que soy su servidor,
Sabe que me duele su frialdad.
Ella lo sabe todo,
No hace falta decirle más,
Sabe que de cualquier modo
Yo siempre la voy a amar…
La que no se entera nunca de nada…
Es mi dignidad.
Sabe que por ella deliro,
Que por ella me muero,
Que me tiene en el piso
Besando los pasos que da.
Ella sabe que la adoro,
Lo que he hecho por su amor,
También sabe que ella es todo,
Que soy su servidor,
Sabe que me duele su frialdad.
Ella lo sabe todo,
No hace falta decirle más,
Sabe que de cualquier modo
Yo siempre la voy a amar…
La que no se entera nunca de nada…
Es mi dignidad.
domingo, noviembre 12, 2006
Aliento
"El aliento que brota de las voces rebeldes genera el aire que necesitamos para respirar".
jueves, noviembre 09, 2006
Asesinos
sábado, noviembre 04, 2006
Sobre todo
Canción sobre el incesto (la letra la puse algunas entradas más abajo). Sirvió de fondo para los créditos de un cortometraje, "Retratos de familia".
lunes, octubre 30, 2006
La polaka
Al hablar de política se pueden perder amistades. Es uno de los temas más delicados para conversar, pues cuando aparecen divergencias de opinión, se corre el riesgo de perder la paciencia y mandar a tu interlocutor al carajo. Uno puede poner a prueba su tolerancia al hablar de política, en todos los niveles posibles: desde quién o para qué diablos sirve un jefe de manzana, hasta cuál es el sistema político que beneficia más a la población. En este sentido, platicaba con uno de mis mejores amigos acerca de los sistemas económico-políticos que rigen el mundo actual. Él es un socialista de hueso colorado, y yo un ferviente decepcionado de la política. El debate se puso tenso: él mencionaba todas las virtudes de los socialistas, por ejemplo, de Fidel Castro, mientras que yo lo criticaba; él defendía todo lo que Vladimir Lenin logró en Rusia con el uso de las armas, mientras que yo rechazaba la violencia y el asesinato de la familia real. Al llegar al caso de México, los dos llegamos a una misma conclusión: estamos jodidos. Yo creo que el problema de la política no está en aplicar tal o cual sistema, porque hasta el desgraciado capitalismo funcionaría de tener a los hombres correctos: ahí está la clave… los hombres correctos. El comunismo parece ser el sistema más equilibrado de todos los que hay, pero no sólo nunca ha llegado a ser tal, sino que sólo ha servido para crear dictadores que ostentan un poder absoluto semejante a un rey o un zar. El capitalismo sólo ha servido para hacer a los pobres más pobres y a los ricos más ricos. ¿Pero por qué? ¿Qué tienen de malo estos sistemas? No sé si el único, pero al menos el principal defecto que yo encuentro en estos dos métodos, así como en todos los medios de producción es que dependen del hombre. El hombre puede nacer noble, honrado y hasta virtuoso, pero basta con darle un poco de poder para que su virtuosismo desaparezca. Es una criatura que se puede amansar de mil formas, se puede controlar hasta con facilidad; excepto cuando conoce el poder de cerca. Seguramente ni el dinero ni el amor son rivales que puedan enfrentarse a lo que el poder es capaz de transformar en un alma. El poder rebasa el alma.
Así terminó la conversación con mi amigo. No sé si lo convencí de mi argumento, pero parecía aceptar que la falla más grande de todo sistema, es el error humano. No hay más. Hasta el execrable capitalismo funcionaría si tuviera como líderes a las personas indicadas. Pero lamentablemente no es así. Siempre seguiremos viendo cómo se repite la historia: dictadores, ineptos, corruptos… la lista es larga. A nivel local, siempre veremos desfilar a los Salinas de Gortari, a los López Portillo, los Zedillos, los Foxes y ahora hasta los Fecales. Hasta el que siempre había sido mi gallo, Andrés Manuel López Obrador, enseña poses de un hombre sediento de poder.
Por eso no creo en los hombres…
Y eso sí es triste…
Ni modo…
Estamos jodidos.
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